Como Enfrentar La Muerte. 3 Enseñanzas del Budismo

Retomando Conceptos filosoficos

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Por Maitri Asana Life Coach  (Psicologo Miguel Rico Lopez)


NamasteComo Enfrentar La Muerte? 3 Enseñanzas del Budismo

La Muerte ha visitado nuestra familia. Es muy difícil tratar de pensar en otra cosa. Llego a pasar su halo sobre nuestro querido y muy respetado Primo Luis Alejandro Sánchez. Tiene 35 años y una felicidad desbordante, vocación de servicio y una excepcional amabilidad. Pienso que las personas buenas por derecho pasan a nuestro cajón de recuerdos imborrables. Recuerdo en medio de mis propias respuestas, que en alguna ocasión, leí algo sorprendente de Sakyamuni Buda referente al momento llamado muerte, donde bondadosamente, logra la integración con el mismo sabio valor de la vida. En verdad es este paso parte integral de nuestro proceso evolutivo.

Busque en mi biblioteca esta historia de aprehender, y descubrí elementos que antes no había visto en su increíble proporción, por lo que no tenía experiencia en este evento. Vi que la muerte, jamas (siendo un elemento cercano) se separara de nuestras vidas, y nos obliga a replantear puntos a su favor:
1. La importante aceptación de que la vida no tiene que pasar en vano, que debe ser una construcción espiritual, emocional y social que forme masivamente los valores en torno al afecto cotidiano, que haga parte del gran principio: yo, para nosotros, para ellos, para los seres que aprenden a amar y para cada ser vivo.

2. Cumplir con la tarea elegida, esto significa, "No dejar de hacer lo devido", quiero decir con esto que hay que vivir plenamente cada momento, cambiar continuamente de rutina, comer sano respetando las otras manifestaciones de vida.

Estas son esas tres enseñanzas extraídas:

Es algo tan sencillo, pero tan "Tal Como Es", Buda nos enseña:

 Decir lo que necesites decir, hacer lo que quieras hacer, ir donde puedas ir

Esta es la historia del Buda a la que me refiero:

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 Cuentan que una madre llorosa se acercó a Buda con su hijo muerto en brazos. "¡Por favor, iluminado, ayúdame!" el dijo con el rostro cubierto de lágrimas. "¿Qué puedo hacer por ti?" preguntó Buda extendiéndole la mano. "Cura a mi hijo, no puedo vivir sin él. Tú eres un hombre de grandes poderes, devuélvelo a la vida".

Buda es una mujer compasiva y dijo "con gusto haré lo que me pides y solo te gustaría tener un cambio: debes traer tres semillas de mostaza que te lleve al hogar que nunca haya visitado la muerte". 

La madre se alegró, y con el niño sin vida aún en brazos, corrió rumbo a la aldea para cumplir su parte. 

En la primera puerta que tocó una mujer se ofreció a entregar las semillas. "Seguramente que en esta casa nadie ha muerto" dijo la madre. "Los que vivimos bajo este techo somos todos, nos enfrentamos con todos los que murieron aquí" dijo la mujer, así que la madre debió rechazar las semillas. 

En la segunda puerta se enteró que hacía un año que el hermano del dueño había muerto a causa de un accidente. 

Lo mismo le sucedió el resto del día: si no había sido un hermano, era un hijo o era otro familiar el que había muerto en el pasado.

Al atardecer volvió al bosque, aún con el niño sin vida en sus brazos. "Así que no hay cura para la muerte, después de todo" pensó y enseñó al pequeño sobre una cama de flores.

Luego regresó al lugar donde se encontraba Buda y el dijo con resignación "Es imposible, no existe el hogar que nunca haya conocido la visita de la muerte". "No eres el único que tiene un hijo frente a la muerte" dijo Buda. 

"Por favor, admíteme como tu discípula" pidió. La mujer fue inmediatamente aceptada. 

Una tarde que meditaba observando una lámpara de aceite como las llamas se apagaban una tras otra. "La vida es como llamas. Algunas arderán, otras se agitan y se van" pensó. Y cuentan que las horas pasaban y ella seguia observando la lámpara, hasta que llegó la iluminación.


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El Dhammapada, dice esta frase que se acerca a la experiencia de la madre.

"Cual torrente que arrasa un poblado, así la muerte se lleva consigo lo que atesoramos. Cuando llegue con todo lo que pueda, hijos, parientes y amigos no podrán detenerla".

Ya que no es posible detenerla, curarla o escaparle ¿qué nos queda?

En días recientes ha conversado con varios amigos que han perdido o están a punto de perder a un familiar. Cada quien está viviendo esa visita a su manera, y por supuesto, no es asunto fácil.

Pero entender la muerte como parte de la vida, pero sobre todo, que los asuntos de la vida se deben resolver en el presente para que al llegar la muerte no existan temas pendientes, sin duda ayuda a procesar el dolor y la transformación que acompaña su visita.

Muy pocas personas, budistas y de otras tradiciones, pueden decir que están preparadas para el momento de la muerte. Para las personas "normales", lo que podemos hacer es aceptarla como parte del acto de vivir; como el recordatorio de que todo esto va a acabar algún día.


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